Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

El ministro de Sanidad británico, Matt Hancock, reconoció que la nueva cepa de COVID19 detectada en Inglaterra está “fuera de control”.

La nueva cepa no es más grave, pero sí se propaga más rápidamente.

“Es una enfermedad mortal y debemos controlarla, lo cual es más difícil con esta nueva variante”, ha afirmado Hancock en una entrevista con la cadena británica Sky News.

En ese sentido, Hancock ha recordado que los casos se han “disparado” en los últimos días. El país se enfrenta a “un momento muy difícil de controlar hasta que llegue el desembarco de la vacuna”, ha advertido.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió a sus miembros en Europa que “refuercen sus controles” a causa de la nueva variante del coronavirus detectada en el Reino Unido.

La OMS afirmó que, además “de los indicios preliminares de que la variante podría ser más contagiosa”, la cepa en cuestión “también podría afectar a la eficacia de algunos métodos de diagnóstico”, según informaciones preliminares.

En cambio “no hay ninguna prueba de algún cambio en la gravedad de la enfermedad”, aunque esa cuestión también se está investigando.

Londres y el sureste del país han amanecido este domingo en el llamado Nivel 4, uno que cierra efectivamente las zonas afectadas, obliga a los residentes a quedarse en sus domicilios salvo limitadas excepciones, cierra las instalaciones de ocio y servicios no esenciales, e impone el trabajo desde casa salvo circunstancia inapelable, según el primer ministro.

Aunque en principio la duración inicial estipulada es de dos semanas, estas restricciones se revisarán el próximo 30 de diciembre.

Tras hallar un caso de esa “mutación” de coronavirus, Italia, Bélgica y Holanda ya suspendieron todos los vuelos de pasajeros provenientes de Reino Unido para limitar el riesgo a que la misma se propague.

Alemania y España, evalúan tomar la misma determinación.

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