Adán Ezequiel Mejía Renderos

Teólogo y Político


En el cristianismo evangélico, existen diferentes actitudes con respecto a la celebración de navidad, hay quienes están a favor y otros en contra.

Los que se oponen alegan que en la Santa Biblia, no se registra tal festividad y que no hay registro alguno sobre la fecha del nacimiento del niño Dios.

Es cierto que no encontraremos fecha específica sobre el nacimiento de Jesús en el pesebre, pero ningún cristiano puede negar el suceso del nacimiento de Jesús.

¿Qué de malo tiene conmemorar el nacimiento de Jesús?

Es lamentable que el cristianismo haya dejado que fechas conmemorativas sean suplantadas por otras.

Por ejemplo pareciera que la navidad se tratara más de de Santa Claus y no de Jesucristo, es más parece un día de celebración familiar y no sobre Jesús. La Semana Santa se ha suplantado por el conejo de pascua, el día de la reforma cristiana evangélica, el 31 de octubre ha sido suplantada por el día de Halloween.

Toda verdadera celebración de cumpleaños se enfoca en el cumpleañero y no en los invitados, (aunque en muchas celebraciones parece que se trata de agradar más a los invitados que al agasajado)

El mejor regalo que usted le puede dar a Jesús, es entregarle su vida a Él.

¿celebrará este año una Navidad sin Jesús?

La Navidad es algo más que el nacimiento natural y normal del Niño Jesús.

Detrás de ese acontecimiento histórico se esconden los propósitos y la voluntad de Dios.

La primera Navidad consistió en el regalo que Dios le hizo a la humanidad.

El profeta Isaías declaró :

Porque un Hijo nos es dado Hijo nos es nacido”.

El ángel dijo a los pastores:

“No temáis, porque he aquí que os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os es nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”

Aquí tenemos otro propósito para la navidad, es la idea de “dar”.

Dios es el más grande dador en el universo. Él nos da todo; él nos dio la vida, y en la manifestación cumbre de su amor, se dio a sí mismo por nosotros en la persona de su Hijo Cristo Jesús. Tal fue la actitud de Dios en la primera Navidad.

Le recomiendo recibir el regalo que Dios nos quiere dar, la vida eterna.

Los que nos llamamos sus hijos. No debemos pensar tanto en los regalos que recibiremos, sino en las cosas que podremos dar a los demás.

En estas celebraciones dedíquese a dar, felicidad, paz y amor a toda persona.

Considere el consejo del apóstol Pablo al joven Timoteo:

“porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.” (1 Timoteo 5:8 )

Por favor, en esta festividades no ignoré a su familia.

Para concluir deseo invitarle a que reflexione en lo siguiente que deseo recalcar.

Todos los que en aquella primera Navidad, en la ciudad de Belén, llegaron hasta el establo donde yacía Jesús, por fe lo aceptaron como al Hijo de Dios. Los Magos, en un reconocimiento de su realeza y divinidad, le ofrecieron oro, incienso y mirra.

Lamentablemente hoy en día el nombre de Jesús es sólo un pretexto para muchos, en estos días practican orgías y actos pecaminosos; Pero al Señor Dios no le forman en serio.

Éxodo 20:7-17 “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano.

En muchos “cristianos” en estas fiestas, Él, está totalmente fuera de la vida de muchos.

Y no es asunto de tener una estatuilla o un muñeco bonito y llamarlo el Niño Dios creyendo que ese objeto es Jesús. No. Eso es un craso error.

A decir verdad, resulta impropio y hasta irreverente hablar ahora de Jesús como el “Niño  Dios”,  aunque es cierto que Él, en su naturaleza humana, nació como un niño.

¿Será su Navidad una Navidad sin Jesús este año?

¡Que no sea así!

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