Adán Ezequiel Mejía Renderos

Teólogo y Político


Los hispanos son un tema central del debate político en Estados Unidos, pese a estar presentes en el país desde la fundación del mismo.

De los más de 325 millones de habitantes de Estados Unidos, casi 59 millones son de origen hispano, el 18% de la población.

México es, de lejos, el país más representado con más del 60% del total de hispanos en Estados Unidos.

Para los políticos y para el gobierno de Estados Unidos definen “hispano o latino” a toda persona de cultura u origen, sea eta cubana, mexicana, puertorriqueña, sudamericana, centroamericana u otro origen español, independientemente de la raza.

El término “hispano” comenzó a utilizarse ampliamente en la década de 1970 cuando una agencia del gobierno, la Oficina de Censo, lo incorporó para denominar a todas las comunidades donde se habla español.

Es interesante que una de las definiciones de “latino” que presenta la Real Academia Española (RAE), habla de una persona “de origen latinoamericano o hispánico” que vive en Estados Unidos.

Según un estudio del Pew Research Center en 2017, se estima que Estados Unidos sin inmigrantes, la población laboral estará en riesgo, sin los “latinos o hispanos” la mano de obra, podría caer drásticamente en los próximos 20 años.

Pero uno de los retos que enfrenta la comunidad latinoamericana que vive en EUA es la convivencia, es decir la unidad.

Para que la comunidad hispana tenga una cobertura de los medios de comunicación quien tiende a enfocar la inmigración y el crimen, es indispensable la unidad

Es indispensable que cada hispanos refleje lo mejor, lo bueno de cada una de  la cultura latinoamericana, que se resalten las virtudes de convivir, trabajar y aprenden con hispanos.

Pero es indispensable poner atención a los principios y valores que se experimentan en cada hogar.

Lamentablemente la vida laboral, la cual es indispensable para sobrevivir en USA está absorbiendo la convivencia en el seno de la familia.

Es asombroso como cada vez con mayor frecuencia se escucha a papás y mamás decirles a profesores: “dígale usted a mi hijo que estudie, que se corte el pelo, que se bañe etc”.

No mi estimado los principios y valores se transmiten en casa.

Es en casa donde debemos enseñar a los hijos a ver a los demás “latinos o hispanos” como familia y que deben integrarse a la cultura norteamericana.

Como un ex pastor de comunidad cristiana en California, le pudo decir que en los años 80’ me preocupaba que el cristianismo estaba aislando su fe, dentro de la cultura anglo.

Hay en los años 2000 me doy cuenta que muchos “gringos” ven la fe de los latinos como algo que debe respetar y no mezclarse con ellos. Un grave error.

La raíz es que los primeros hispanos en lugar de mezclarse con los norteamericanos se aislaron, ya sea por el lenguaje o por temor litúrgico más que doctrinal (este es un tema que requiere un estudio profundo)

Pero la realidad es que los hispanos viven en Estados Unidos, necesitando de la economía de los gringos sin querer integrarse a la cultura de los Estados Unidos.

Nunca he comprendido porque si adoramos al mismo Dios, tiene que haber iglesias de morenos, de latinos, de guindos etc.

Es incomprensible sobre todo cuando vemos este fenómeno entre cristianos.

¿Dónde está la fe y el amor de Dios? ¿Quién dividió al cuerpo de Cristo?

Cuando me refiero a que los hispanos en EUA deben unirse, me refiero a respetar las diferencias culturales entre sí, pero también deben derribar las barreras que hemos creado no solo entre naciones de habla hispana sino con los mismos norteamericanos.

No es justo que se critique con odio a los norteamericanos de quien se percibe el esfuerzo laboral que cada latino realiza.

¿Por qué en lugar de lentos muros, mejor extendemos puentes?

¿Qué les atemoriza, que les da miedo, para derribar las barreras que hemos heredado?

Le reto a que converse con algunas personas al respecto y se dará cuenta de que no están preparadas, mental ni espiritualmente, para aceptar a los demás, sencillamente porque no se conocen ni aman a sí mismas.

Nadie las ha hecho sentir que son amadas por lo que son y no por lo que pueden lograr.

No tienen experiencia de amor gratuito sino financiado.

Lamentablemente muchos viven en USA por un amor interesado a cambio de logros y éxitos materiales.

¿Y el amor al prójimo?

Usted tiene todo el derecho a escoger su ideología política, su preferencia deportiva, pero nada le da el derecho de odiar a alguien.

La apertura y aceptación de los demás comienza primero en nuestro interior.

Quienes mantengan su corazón hermético, sospechando siempre de todos y buscando siempre razones para levantar muros, difícilmente puedan hallar el maravilloso tesoro que hay en ayudar con amor.

Sin el verdadero amor al prójimo, los hispanos probablemente lleguen a crecer en EUA pero el divisionismo los auto destruirá, bien dijo Jesucristo:

“Jesús se dio cuenta de lo que ellos pensaban, y les dijo: «Si los habitantes de un país se pelean entre ellos, el país quedará destruido. Si los habitantes de una ciudad se pelean unos contra otros, la ciudad quedará en ruinas. Y si los miembros de una familia se pelean entre ellos mismos, se destruirá la familia.”

(Mateo 12:25 TLA)

 

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