Por. Adán Ezequiel Mejía Renderos

Teólogo y político.


La peste es una enfermedad contagiosa, es decir epidémica, en la biblia frecuentemente se presenta como un castigo divino (Éxodo 9:15;Leviticos 26:25; Deuteronomio 28:21)

En el libro primero de Crónicas, en su capítulo 21, se nos narra la historia en la que El Rey, ha deshonrado a Dio, y El Señor, le da a escoger el castigo que recibiría.

El Rey pudo escoger entre tres años de hambre; tres meses de derrota en la guerra o tres días de peste en la tierra. (2 Samuel 24:13).

El Rey David prefirió ser castigado con la peste, porque la mano de Dios era mejor que dejarlo a expensa de los hombres.

La biblia describe que de esta peste murieron setenta mil hombres del pueblo, cuando el rey David vio la mortandad se humilló y expresó ante El Señor:

“Yo fui quien pequé, yo cometí el mal, pero este pueblo ¿Qué han hecho? te suplico que caiga Tu mano sobre mí y sobre mi casa”.

Dios al ver la humillación y arrepentimiento sincero de David al reconocer su pecado, El Señor le ordenó hacer un sacrificio de comunión, y cuando El Rey David ofreció el sacrificio de comunión la peste se apartó de Israel.

La solución para que la peste del COVID19 sea quitado del mundo es que cada individuo, reconozca sus pecados ante Dios y logre tener una comunión íntima con Él.

El significado bíblico de comunión se refiere a la relación del hombre con Dios en la comunicación que se establezca entre ambas partes.

Dios nos creó, teniendo en mente una relación, primero con Él, y luego con otros.

Estimado lector usted puede experimentar el amor de Dios, cuando se rinda voluntariamente a su llamado de ser su Salvador, Señor y Amigo.

Dios es omnipotente, pero no violará sus propios principios. Nos acerca a Él para que podamos experimentar su amor y su perdón. El Señor nos pide nuestra entrega voluntaria para poder darnos sus mejores bendiciones.

Si usted se ha alejado de su devoción a Dios y siente como si se apartara cada día más de su relación con el Señor, ore arrepentido, para que Él le acerque una vez más. Dios conoce sus debilidades, y si usted le dice que asuma el control de su vida, Él vendrá a usted con poder trayendo luz y esperanza a su situación, no importa lo oscura y desesperada que parezca.

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