Pixabay

Por: Mayra Jeaneth García Murillo.

Licenciada en Mercadotecnia e investigadora.


¿Desde la antigüedad hemos creado y en cierto modo acatado de las imágenes para hacer valer nuestra historia, ya bien sea una historia global o a nivel más personal e individual? Así bien han sido necesaria (necesidad porque precisamos de una cultura de los antecedentes, porque abriría nuevos espacios, nos ofrecería una afuera: ya no estaríamos solos en el mundo) para todas las culturas y en todas las épocas, nos valen como recuerdos hacen las funciones de la memoria. Antes tenían al llamado dicho “el antepasado” ahora tenemos la fotografía.

Esa es la primera intencionalidad de la imagen, recordar y justificar el o un momento. Pero en muchas ocasiones gracias al segundo obturador tras el que las imágenes son manipuladas o reinterpretadas se traspasa la barrera de lo real o historiable. Ahora, estamos saturados de imágenes porque el valor que se le da a la acción de fotografiar se ha devaluado, se trata de que cualquier momento es válido para inmortalizarlo “sea lo que sea”. Y más aún con las nuevas tecnologías que permiten crear inmensas carpetas de imágenes sin un valor consistente.

Según los slogans de Kodak dicen “enjoy your memories” o “let Kodak keep the story”.

Se trata de hacer una división entre los destinos de estas imágenes. Como usuarios de ellas es verdad que tenemos que tener conciencia de lo que generamos y actitud crítica, pero en su lugar se ha reducido la privacidad conscientemente, se han ampliado los márgenes de lo válido y de la exclusividad. Pero no se ha ampliado la calidad de la fotografía. Los significados son más banales y cuando no lo son no nos afectan bien sea por la incredulidad que nos domina actualmente o por la falta de reacción. Como dice Brea “lo que está en juego es la suerte de las transformaciones del sentido de la experiencia de lo artístico en un contexto de cultura de masas”. Y es que las imágenes se han vuelto muy necesarias, como recuerdos de un momento, lo cual tiene el riesgo de vivir en el pasado.

Desde mi punto de vista viven en el pasado, es en poco el miedo que me da esta nueva concepción masiva de la imagen su uso como recuerdo de tu propia historia y el peso que esta te da a confirmar un hecho.  Esto implica vivir en el pasado y no confiar en ti mismo, parece necesario tener algo que te corrobore gráficamente. La fotografía siempre forma parte del pasado, aunque cuente cosas del futuro. Estos casos se dan al nivel de un usuario sin poder, pero el que lo tiene lo usa para manipular, se manipula la historia se trasversa o se disimulan o esquivan detalles.

El punto de partida es que imágenes hacemos nosotros, si bien queremos darles un carácter de resistencia, estético o registro personal. Después de hacerlas entra el planteamiento si queremos hacerlas públicas o no, como valoramos la calidad de la imagen, si es de interés para el resto de usuarios.

El problema es que hay una mayor cantidad de imágenes de red que de imágenes excepcionales, y futuras generaciones se verán más implicadas en lo que más abunde como suele ser habitual. Pero nada se pierde, aparte de ser historia sigue siendo un acontecimiento. “Todas las imágenes deben más a otras imágenes que a la naturaleza”. Con respecto a las imágenes que se nos muestran en los medios de comunicación, algunas suelen ir de lo convencional a lo no convencional, al respecto. Es bien notorio que siempre han estado manipuladas por ciertos intereses, o bien por los directivos o bien por los accionistas o inversores.

Dentro de este contexto, ingresa la llamada Comunicación Visual que tiene un papel importante es nuestra sociedad. Estos elementos visuales nos ayudan a entender un mensaje y, en el caso de un producto o servicio, a tomar una decisión de compra.

¿Qué es la comunicación visual? Es la comunicación a través de un medio visual para transmitir ideas e información en formas que se pueden percibir con la vista.

Se presenta en elementos bidimensionales como: Carteles, Tipografías, Colores, Dibujo, Diseño Gráfico, Ilustración, Diseño Industrial y Publicidad.

La comunicación visual permite dar fuerza al mensaje que queremos transmitir. Por ejemplo, un texto acompañado de elementos visuales tendrá mayor poder informativo o persuasivo en la audiencia. En definitiva, la comunicación visual sirve para reforzar el mensaje que se quiere transmitir llamando la atención del público.

Y creo que el valor que se la da en cada contexto es el mismo desde la capa más básica de esta concepción. Pues sirve y ha servido en todos los momentos como manera de inmortalizar el momento, de hacer visible la historia de cada uno o de las masas sociales en el mundo entero.

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