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Por. Adán Ezequiel Mejía Renderos

Aspirante a una Candidatura No Partidaria.


A Dios le agrada tanto el trato honesto y justo, y le es ofensivo el fraude.

En proverbios 11 :1 se menciona que el peso falso le es abominable.

Todas las prácticas injustas y fraudulentas en el trato con otras personas, institución es señalado como pecado.

Los hombres que suelen tener en poco él recurrir a fraudes y piensan que todo está bien cuando se trata de ganar, no tienen respeto ni creen en Dios.

En la ley del Antiguo Testamento se ordena a no hacer ni justificar el engaño (fraude)

“No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro.”

Levítico 19:11 RVR1960

En una elección el alterar, falsear los datos o contribuir para alterarlo a favor de alguien es una acción que atraerá maldiciones:

“Maldito el que redujere el límite de su prójimo. Y dirá todo el pueblo: Amén.”

Deuteronomio 27:17 RVR1960

El fraude electoral puede adoptar una amplia gama de formas, desde las violaciones de procedimiento a la ley electoral con la finalidad de alterarlos resultados hasta el abierto uso de la violencia en contra de los votantes.

La práctica del fraude electoral debilita la democracia, ya que el ciudadano deja de creer en la integridad del sistema electoral y judicial de la nación.

Cuando una elección se ha llevado a cabo, es esencial asegurar que todos los ciudadanos tengan confianza en la integridad del proceso, independientemente de si apoyaron a los ganadores o a los perdedores.

A causa del fraude la imagen de la democracia está siendo debilitada y puesta en duda dándoles los siguientes calificativos: democracia disfuncional, democracia defectuosa y democracia precaria, democracia electoral fraudulenta,

Una democracia con adjetivos negativos que en su dimensión electoral presenta como uno de sus defectos centrales el fraude y las urnas contaminadas, debería impulsar a los que somos íntegros y honestos a involucrarnos en la vida política para frenar la corrupción.

Bien dijo el escritor, filósofo y político británico Edmundo Burke:

“Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada”

La sociedad en general está necesitando que ciudadanos de bien tomen las riendas de todas las esferas del tejido social, no es posible que el mal venza a él bien.

Cada día es más evidente el pesimismo indignado ante una falta de soluciones o de liderazgo honesto y es preocupante que la falta de integridad y respeto a la verdad, nos lleve a la separación entre clase política y ciudadanos.

Como si las acciones políticas y gubernamentales no tuvieran un efecto directo para todos.

El mundo necesita que la luz de los que creemos y nos dirigimos en los principios establecidos por Dios, tengamos una acción para detener el fraude.

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