La terrible situación económica que ha dejado a su paso la pandemia de COVID-19 tomó a todos por sorpresa y en el mundo del futbol habrá algunas entidades que quizás no vuelvan a ser las mismas en mucho tiempo, es el claro ejemplo del FC Barcelona.

Los problemas del equipo azulgrana comenzaron el día que se fue Neymar, los $250 millones de dólares de su fichaje por el club francés se utilizaron para intentar sustituirlo, comprando jugadores caros con salarios altísimos, además de renovar a jugadores insignia de la plantilla también por pequeñas fortunas.

El Barça se lanza a la compra de jugadores, tras la venta de Neymar, que no han dado el resultado esperado. Dembélé, Coutinho, Griezman. Son 400 millones de euros en fichajes que no te están sirviendo, y parte de esos traspasos entran también en la deuda a corto plazo.

Los grandes clubes funcionan así. Gastan muchísimo dinero porque saben que tienen un flujo constante de ingresos. El problema es cuando ese flujo se detiene, como pudo pasar con el coronavirus o con otras circunstancias en menor medida.

En resumen: el Barcelona tomó decisiones muy equivocadas durante los últimos años y la brutal crisis financiera lo ha evidenciado como nunca.

 

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